Perder el control en una entrevista

photo of Erica Heilman interviewing

Me pongo nerviosa antes de hacer entrevistas. A veces deseo que se cancelen porque a alguien le dio gripe o hubo una tormenta de nieve. Para empezar, soy introvertida y hace falta mucha energía para sentarme con un extraño y sostener una conversación. Pero sobre todo, me pongo nerviosa porque no tengo la más mínima idea de qué va a pasar en una entrevista. Yo estoy a cargo porque sostengo el micrófono y hago las preguntas… pero ocurre algo más durante una entrevista que no puedo controlar. Es imposible predecir qué va a pasar entre dos extraños en una conversación, especialmente cuando hay un micrófono en la habitación. Y creo que es esa ausencia de control a lo que más temo y lo que más me encanta. 

Así que, aquí te dejo un par de cosas sobre prestar atención y perder el control en una entrevista.

Ocurren dos cosas

Supongamos que es una entrevista con John.

Ocurren dos cosas en simultáneo durante la entrevista. Hay contenido: John está diciendo cosas que significan cosas. 

Y hay dinámica: que es todo lo demás. La carga emocional detrás de lo que dice John. La dinámica cambiante entre John y yo conforme avanza la entrevista. La parte en la que John parece “llegar” a la conversación. La parte en la que John se olvida de que estoy allí y parece que se habla a sí mismo. Puedes escuchar todas estas dinámicas en la grabación y es parte de lo que hace la grabación interesante porque es la parte humana. Es lo que permite a los oyentes imaginar cómo es ser John.

Esto no es muy sorprendente. Es como la vida real y una conversación normal. Pero creo que a menudo la gente se preocupa demasiado por “hacer bien” las entrevistas, que parte de esa dinámica se comprime o se pasa por alto en medio de todo ese esfuerzo. Justo el otro día, un joven barbudo y simpático vino a mi casa a entrevistarme sobre entrevistar. Primero decidió que no usaría audífonos porque podrían, de alguna forma, “separarnos”. Pero cuando prendió la grabadora, adoptó esta mirada de curiosidad extremadamente determinada, que fue tan interesante que me hizo olvidar la pregunta. 

No es fácil: manejar el equipo, estar atento a elementos de una historia, prestar atención a pistas sutiles de un entrevistado al mismo tiempo. Pero creo que obtienes la mejor entrevista posible cuando prestas atención a todo eso, lo que exige una especie de cerebro dual tanto concentrado como abierto. 

El contenido es algo más claro. Recojo elementos para una historia y puedo escuchar lo que estoy obteniendo y lo que me falta conforme avanzo. Y presiono bastante, pero en una manera amable, porque estoy ahí para obtener una buena grabación. Pero mi otra meta es que John se sienta lo suficientemente cómodo que deje de intentar de hacer una “buena entrevista”. Quiero que vayamos a un tercer lugar donde podamos sorprendernos y quizás hasta confundirnos juntos. Es realmente interesante escuchar la sorpresa y la confusión, cualquiera sea el tema, porque todos estamos confundidos acerca de muchas cosas. Así que si puedo ubicar la confusión de John, o identificar lo que no sabe, entonces todos nos sentimos un poquito más cerca de él. 

Técnicas para llegar a la sorpresa y a la confusión

El silencio es una gran manera de encontrar la sorpresa y la confusión en una entrevista, y por silencio me refiero simplemente a dejar de hablar. Deja de disparar preguntas. Quédate sin preguntas por un momento. Obviamente, no haría esto al principio de una entrevista cuando estoy tratando de ayudar a alguien a sentirse cómodo frente a un micrófono. Pero una vez que hemos establecido una confianza, usualmente cerrarán un pensamiento sin que yo los interrumpa y habrá un silencio y los dejaré decidir cómo llenar el silencio. Usualmente algo interesante pasa. La entrevista pasa a otro nivel. 

Otra cosa que hago en una entrevista, si la persona parece lo suficientemente cómoda, es dejar de mirarla. El contacto visual es muy importante en una entrevista. Pero cuando ya hay confianza, usualmente miro al costado o a la ventana cuando están hablando. Ellos saben que estoy escuchando. Simplemente no los estoy mirando. Y este ligero cambio de enfoque usualmente cambia el tono de su voz. Me siguen hablando pero empiezan a hablarse a sí mismos también. Por eso me gustan las entrevistas en autos, cuando las dos partes están mirando en una misma dirección. Hay una conversación entre dos y con una distancia en medio que tiene un sonido totalmente distinto a cuando conversas “cara a cara”. Este cambio de enfoque puede generar una conversación realmente íntima y reflexiva.

Otra técnica que se me ocurre para llegar a territorio sorprendente en una entrevista —y no es en realidad una técnica— es simplemente una disposición a “no saber”. Me he preparado e investigado e imaginado esta entrevista con tiempo y mi meta es obtener una buena grabación para desarrollar una historia. Pero creo que un buen entrevistador está dispuesto a perderse, o quedarse en blanco, o tomarse un minuto para pensar en lo que está pasando… Y creo que esta disposición a no saber le da al entrevistado permiso para hacer lo mismo. 

Para terminar. A veces, las preguntas tontas son las mejores. En verdad no importa qué preguntes siempre y cuando la respuesta sea interesante. Y a veces es bueno hacer preguntas grandes en medio de la nada. Casi siempre pregunto “¿A qué le tienes miedo?” porque realmente quiero saber eso de casi todas las personas con las que hablo. En esta grabación, hice esa pregunta, y luego hice una pregunta súper tonta que no sé por qué hice, pero terminó arrojando parte de lo mejor de la entrevista. Es una conversación en mi auto durante una tormenta de lluvia espectacular con un joven que acababa de salir de prisión y que estaba tratando de decidir su futuro. 

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[Puedes escuchar el episodio completo de ‘Plain Life’ aquí]

Técnicas para no obtener nada sorprendente en una entrevista

No puedes juzgar y entrevistar a alguien al mismo tiempo. O puedes, pero será una muy mala entrevista.

En cuanto a juzgar… pregúntate si estás intentando dejar algo en claro, ganar un debate o convencer a tu entrevistado de su equivocada manera de pensar. Si es eso lo que intentas hacer, aun cuando seas sutil, se darán cuenta. Y probablemente será una mala entrevista. La razón por la que estás ahí es para conocer y entender a otra persona, para que tus oyentes también la conozcan. Esto significa tratar de entender cómo tu entrevistado llegó a sus propios valores y opiniones. Y su lógica tendrá sentido si la buscas. Siempre tiene sentido. No tiene que gustarte ni tienes que estar de acuerdo con ella, pero esa no es la razón de la entrevista. La meta es entender. Mi amiga Susan es una investigadora privada y en su sitio web tiene una cita de Rumi que encaja perfectamente: “Más allá de las buenas o malas obras se extiende un campo. Allí nos encontraremos”.

Es difícil obtener una buena entrevista cuando estás siguiendo una lista de preguntas. Ten una lista, pero no la saques. Cuando estés por acabar, si quieres ver la lista, mírala. 

Es poco probable que obtengas algo realmente destacable si te da miedo conducir la conversación. Sí, quieres que tu entrevistado se sienta cómodo. Pero si no deja de hablar de su pastor ganadero australiano, se te acabará el tiempo y no quieres quedarte con la grabación del pastor ganadero australiano. Interrumpe con entusiasmo y cariño. “Me gustaría que me cuentes más de…”. “¿Podemos hablar de…?” “Voy hacer un giro brusco aquí y preguntarte sobre…”. Puedes guiar la conversación. La gente es menos frágil de lo que crees. 

Y si una entrevista no está llena de sorpresa y descubrimiento, está bien también. Algunas entrevistas son solo de lo que son. Como autos. O la pierna de Benedict Arnold. Entrevisté al escritor Steve Sheinkin sobre la aburrida redacción de libros de texto y Benedict Arnold y nunca sentí que se sorprendiera con un nuevo pensamiento o idea. Pero su conocimiento y entusiasmo evidente sobre la historia fueron más que suficientes para hacer un buen show. Así que no todas las entrevistas tienen que estar llenas de misterio y sorpresa. A veces la pierna de Benedict Arnold es suficiente. 

Este es el final del show con Steve Sheinkin. Estábamos parados frente el monumento de Benedict Arnold en el Parque Histórico Nacional de Saratoga…

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[Puedes escuchar el episodio completo de “Benedict Arnold’s Leg” aquí]

Amor

Puede que esto suene esotérico, pero creo que al final, una buena entrevista es sobre amor. Se trata de encontrar y sumergirse en la humanidad de otra persona, para que los oyentes hagan lo mismo. Me enamoro de casi todos mis entrevistados, pero no ocurre de manera automática. Se necesita estar listo para eso… o abrirse a que ello ocurra. Si te sudan un poco las manos antes de empezar la entrevista, si desearías esconderte… quizás te estás preparando. 

Este es mi vecino y amigo Leland. 

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[Puedes escuchar el episodio completo de ‘Leland. It’s a porcupine’ aquí]

OK. ¡Buena suerte! ¡Piérdete! ¡Enamórate!

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